Entender al fuerte

Después de una mala racha ganas un buen dinero en la loteria. Pagas la mitad de una hipoteca y te vas a vivir a un piso rehabilitado céntrico de 100m2. Ya tenias ganas. Resulta que los vecinos del inmueble, una finca histórica obra de arquitecto reputado, son una panda de carcas insoportables que además están muy dolidos por como fue desalojado por sus sobrinos –que te vendieron a ti la casa– el anterior inquilino de tu piso. Ya te lo habían avisado pero es que la casa es increible y estaba bien de precio. Empieza una guerra psicológica en toda la escalera. Como te habias propuesto, después de la loteria, decides dejar de currar hasta que se te gaste el dinero. Entre el tiempo, que no acompaña, y que quieres dejarlo todo impresionante, pasas más tiempo del indicado en casa. Asi que empiezas a obsesionarte con los chungos de los vecinos. Cuando la vecina del segundo le habla mal de ti a la chica mona que acaba de salir de tu piso, decides cortarle un par de veces la luz en el cuadro general. ¿Qué teneis? ¿Mala leche? Mala leche tengo yo, piensas. El vecino del cuarto te reprende un dia por la escalera, como si tu fueras el culpable de que Ernesto ya no viva alli. Aunque sabes que algo si tuviste que ver, que coño le importa al tio ese. Asi que empiezas a enterarte de los puticlubs a los que va, que son pocos pero muy frecuentemente, y le pasas la información anonimamente a la mujer, que por lo que sabes, es la que tiene las herencias. Resulta que Virtudes –la mujer– ni se lo olía y encima es de misa y comunión diaria. Se monta un buen lio. Aunque muchos vecinos censuran la conducta de Ramón –el putero– enseguida se dan cuenta de que has sido tu el que ha levantado la alfombra a mala ostia. Las cosas pasan a mayores. Cada vez te tienen más tiña, sobre todo porque tu le has cogido gusto a las putadas. Torturas a unas niñas del tercero, que te miran mal cuando te las cruzas en las escaleras al volver del colegio, las muy cabronas. Eso es cosa de los padres, que las crian en el odio. Acabas matandoles el gato una noche que aparece por el rellano, un mal bicho. Aprovechando el calor, desde el piso de arriba, el padre de las niñas te arroja las colillas encendidas por la ventana de la cocina que da al patio de luces. Será cabrón. Esto no se puede consentir. Colillas encendidas! Un dia te va a dar un disgusto. Le pones una trampa y la pequeña de las niñas se rompe la tibia y el peroné además de contusiones diversas, cayendose dos tramos enteros de la escalera. Igual te has pasado, piensas, la podias haber matado. Pero como la trampa era para la mayor, y a esta tampoco le ha pasado nada grave, pues tampoco te comes mucho el tarro. Pasan meses, el conflicto se ha enquistado. Tienes disputas por cualquier cosa con cualquiera de los vecinos, y cada salida de tono la devuelves tu con una el doble de burra. Empiezan las denuncias y las amenazas legales. Por ahi si que la llevais clara! Quien de vosotros se puede pagar el mejor abogado de la ciudad? (curiosamente un sobrino de Ernesto) Rentistas muertos de hambre! gritas un dia por el hueco de las escaleras. Tu delirio es importante. No tienen por donde pillarte, sus putadas joden, pero tienen poco que ver con las tuyas. Los cabrones cada dia te odian más. Tienes que andarte con mil ojos para que no tiren un cazo de agua hirviendo por las escaleras al bajar a por el pan, para que no te enchufen una manguera por debajo de la puerta los dias que saben que no estarás en un rato, o para cualquier otra maldad que se les ocurra a los muy cabritos. Andas todo el dia acojonado. Aunque a veces piensas en parar, lo de rendirse no va contigo y menos con esta clase de gente, que son unos vengativos. Un dia, desde el ayuntamiento, alarmados por las disputas, mandan a una mediadora. Es una chica joven que seguro que se entiende mejor contigo que con ellos. Te pregunta qué tendria que pasar para que cesaras tus ataques y reposaras tu actitud hacia los vecinos. Que me pidan perdón por todo lo que me han hecho, que se olviden ya del tal Ernesto y que admitan que les he dado para el pelo y que soy más listo y tengo más pasta que ellos, le dices. Cierra los ojos para que no se note que pone cara de querer mandarte a la mierda. Como quieres que se olviden de la pierna de la niña? te dice. Y perdonarte? Ni de coña. Tu tendrás más mala leche, pero estos son, al menos, tan orgullosos como tu. Pues tienen que pedirme perdón sinceramente. Y demostrar que dejaran de hacerme putadas y de mirarme mal. Sólo quiero vivir tranquilo. Y si lo hicieran? responde la mediadora. Dejarias de abusar de tu pasta e inteligencia? Le notas un tono sarcástico en esto último. Si. Yo les perdonaria y desde ese momento les trataria amablemente. Un dia, la mediadora, que, resulta que también les ha comprado un piso a los sobrinos de Ernesto, recibe una llamada y acaba dejando correr el asunto, aunque de vez en cuando le siguen llamando para que tranquilice los ánimos, parece que nadie tiene la más mínima intención de bajarse de la burra.

Hay un tipo de Alburquerque –como Isabel Gemio, creo– que se hace llamar Beirut, tiene 20 tacos y ha sacado un disco que se llama Gulag Orkestar. Lo estaba escuchando. Es curioso oir a un gringo hacer una canción indie arreglada a lo Balcán. Beirut y gran parte del Libano están siendo bombardeados. Esto ya lo sabreis. No estaría mal poner un tiempo a tocar en la orqusta de un campo del Gulag a los responsables de los bombardeos. A causa del nombre artístico del muchacho me he puesto a pensar qué tendria que pasar para que se arreglara el conflicto Israel - Palestina, qué tendría que pasar para que dejaran de matarse, desde el bando del fuerte y desde el débil, y en cuales serían las demandas reales de Israel para terminar con todo esto, si no fuera un signo de debilidad expresarlas, tuviera interés en hacerlo, y si no fuera la punta de lanza de los Estados Unidos en la zona. En fin, si se pudiera despojar de todos los vicios y prejuicios histórico-político-sociales todo el asunto y hacer una modesta y poco acertada comparación con una riña de vecinos. No sé si las coñas son muy apropiadas cuando muere la gente, pero entiendo que los enfrentamientos y su dialectica –a diferentes escalas– son siempre lo mismo, y de una riña de vecinos si se pueden hacer coñas.

Igual habeis oido hace no mucho la historia de ese tipo que se arrojó al recinto de los leones del zoo de Minsk o de Kiev –no recuerdo– al grito de ¡Si dios existe, me salvará! Los felinos le abrieron la carótida en cero con tres. Y es una pena, porque si esto viene a demostrar lo que parece, supongo que nunca llegará a producirse la sutil intervención divina (que espero que no implicara ponerse de acuerdo previamente en que divinidad seria la interviniente) que tendria que producirse para que una generación de gentes con sentido común, el suficiente aguante para soportar los insultos de los encendidos y el valor y, sobre todo, los medios, alcanzara el poder en Israel y unos cuantos de los paises árabes de la zona (y de paso en el resto del mundo, ya de intervenir) Desde luego si esto pasa sería cosa hasta de perdonarle a Dios el agravio comparativo con el Bieloruso / Ucranio.