El horror era esto…

Perdonen ustedes, queridos todos, por el título de mi anterior post. El triunfo de la gomina me desconforta, pero ni la milésima parte que el sí del congreso a la reforma de la LPI. Al aprobarla nuestros concienciados diputados -que tan cerca están del sentir de la calle y tan bien han hecho caso a las múltiples manifestaciones en contra, tanto de confederaciones de empresarios como de plataformas como Todos Contra El Canon (que presentaron en el Congreso la nada desdeñable cifra de 250.000 firmas como protesta)- básicamente podemos resumir este jaleo en que nos la han metío doblá. Ni más ni menos.

Por una parte, queda consagrado el canon sobre cualquier soporte “idóneo” para grabar o reproducir archivos, luego ya no sólo sube el precio de CDs y DVDs, sino también el de reproductores portátiles de MP3, móviles multimedia, discos duros y hasta mi culo, ya que nos ponemos.

Pero casi peor es la restricción aplicada al concepto de copia privada, que ahora se reconoce sólo en el ámbito privado. Eso quiere decir que sólo te podrás grabar una película o un disco a ti mismo, por supuesto ni se te ocurra hacerlo a un amigo. Y de ahí se infiere que las redes P2P serán condenadas “legalmente” en nuestro país, que de este modo, y como bien cita nuestro queridísimo amigo de la $GAY Pedro Farré, “asemeja a España a otros ordenamientos jurídicos muy modernos como Alemania, Francia o Suecia“. Exacto: nos parecemos en lo peor. En lo bueno, ¿pa qué?

Dicen en El Mundo que “las entidades de gestión” (¿será el plural una coña?) no están contentas del todo. Supongo que hubieran preferido que cada ciudadano ceda su número de cuenta para robarle directamente cada mes, o que Teddy Bautista en persona nos azote cada lunes con un gato de nueve colas, por pecadores… Por su parte, en la otra banda, la Asociación de Internautas ya plantea emprender acciones legales, porque la reforma desprende cierto tufillo anticonstitucional. También se habla por los foros de que, como consumidores, podemos plantar cara de una forma muy significativa: no comprar absolutamente NADA. Y entonces, ver qué pasa.

Así que, queridos, todo un confort: los consumibles y los cacharros electrónicos costarán más para compensar ese “delito” que puedes o no cometer, y que además sigue considerándose “delito” aunque estés pagándolo por adelantado independientemente de tu inocencia. Y además ya no podré decir que las campañas anti-piratería que pagamos todos los ciudadanos son propaganda y cortina de humo… En cuanto la ley llegue a la calle, ya todos seremos piratas, esta vez por cojones.

Por último, apuntar que la reforma ha sido aprobada con los votos de PSOE, PP, IU, CiU y Coalición Canaria, lo que demuestra que, para las cosas importantes, sí que se ponen de acuerdo. Id sacando la Mastercard.