Precaución, amigo pasajero

Estación de Santa Justa, martes 6 de junio de 2006. El tren de las 12:05 con destino Cádiz está situado en la vía 7, minutos antes de empezar su trayecto. Yo leo tranquilamente “El Agente Secreto“, de Joseph Conrad, en un asiento situado cerca de una de las puertas del vagón. Veo cómo baja al andén una pareja de portugueses, ambos guapos, sonrientes, modernitos. Justo antes de montarse, el chico saca una cámara de vídeo y empieza a filmar la estación, que aparentemente le tiene subyugado, mientras la chica busca acomodo en los asientos. Aparece entonces un guarda de seguridad, y con muy malos modos le indica al chico que no puede filmar. “¿Por qué?“, pregunta el portugués. “Porque no, no se puede“. “Pero si no estoy haciendo nada malo“, alega. “Da igual, no puedes filmar, guarda la cámara“, espeta el gorila. Tras una conversación de besugos que dura un par de minutos, el chico desiste y sube al tren. Pero tras explicarle a la chica el encuentro, decide filmarla a ella. Dentro del tren, primeros planos tipo enamorado. El guarda, que se ha quedado con cara de pocos amigos justo a pie del vagón, le da unos toques en la ventana y le ordena que guarde la cámara. Los chicos ponen cara de no entender nada, y finalmente le hacen caso. Al rato, el chico saca una cámara digital pequeñita y baja a hablar con el guarda. “¿Ni con esta? Quiero hacerle fotos a mi novia, vaya“. “No, no puedes filmar“, insiste el tipo, cada vez más violento. Punto y final.

Debí recordarles a los portugueses que desde el 11-M la cosa está más tensa que Walker, y que filmar las vías del tren no era una buena idea, ni aunque ellos parecieran sacados del último anuncio de Special K y presentaran menos similitudes con Bin Laden que yo mismo. Debí recordarles que es norma universal aquello de no discutas demasiado con la autoridad, por mucho que te parezca absurdo, y sobre todo cuando topas con un animal de bellota uniformado.

¿Creéis que el guarda se excedió con sus celos, o que se trata de la más pura rutina en cuestiones de seguridad? ¿Creéis que el trato hubiera sido el mismo si la pareja hubiera sido madrileña y con aspecto yuppie, por ejemplo? Yo es que a veces soy un poco descreído, no sé.