Scratch that guitar, motherfucker!
Este post en Replicante de nuestro amigo Carrascus me recordó otra historia probablemente apócrifa de Keith Richards, el guitarrista de los Rolling, ese vampiro pegado a una Telecaster… Y es que de eso, de Keith Richards y Telecasters, va este cuentecillo.
Una vez me contó un amigo que trabajaba para Universal, que el guitarrista llamó a la fábrica de Fender. “Hey chicos, que me voy de gira con los Stones, mandadme algunas guitarricas, ¿que no?”. “Por supuesto, Keith”, le respondieron, “¿qués quiere tú?”. “Po mira, se me pongan 7 Telecaster, 6 Stratos y 5 acústicas”. “Ferpecto, pa tu casa van”. Y es que eso es lo bueno de ser una de las más famosas estrellas del rock, y además de esas fieles a una marca.
Según la historia, llegó un camión a la casa del señor Richards, con la mercancía pedida. Este abrió tan goloso paquete, y comprobó el preciado material. Sin embargo, todo lo que le habían mandado era obviamente nuevo, recién salido de fábrica. “Yo, con mi cara vampírica y mi sangre tuneá y el rollito vintage, como que no puedo salir a tocar con esto tan pulcro”. Ni corto ni perezoso, Keith contrató a un técnico para que les diera el rollito que a él le gustaba.
Así que durante un par de días, el técnico, con todo el dolor de su corazón, las estuvo arrastrando, golpeando y descascarillando, para que pareciera que la vida rocanrolera había hecho mella en todas y cada una de las guitarras. Satisfecho con su trabajo, se las devolvió al Stone. “Esta me mola; esta te la has cargado demasiado, quédatela; esta también mola… “, y así hasta el final.
Cierta o no, o sólo en parte, pero sin duda bien creíble, esto hará reír a muchos y cabreará a muchos más, concretamente a todos aquellos que se han tirado años ahorrando para una Fender… Probablemente mexicana o japonesa. Fuck rock’n'roll.
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