Gilipollas Pablo 15.05.2005

No llores, Edu, que aquí todos hemos caído alguna vez, abe… De hecho, siempre te se viene encima en el peor momento, como bien se puede descifrar en la siguiente y altamente impactante imagen:

Vinué el 15 del 5 del 2005

Y es que el juego del gilipollas no atiende a moral, bonhomía, densidad de pelos en el pecho o kilos alrededor de la cintura. A mí me cogió en Graná, esa tierra de piesnegros. Me lo tomé con seriedad e, incluso, cierto orgullo. Sea.